jueves, 14 de abril de 2011

Vil arbitraje

No se puede calificar de otra forma el arbitraje del partido contra Alacant en el colegio Azorín, con todos los adjetivos que esa palabra indica, indigno, torpe e infame, buscando la provocación constantemente. Solicito públicamente una queja del club ya que además de la influencia en el resultado, que es lo menos relevante, es el daño que puede hacer en la motivación e ilusión de unos chavales que lo único que quieren es jugar al baloncesto. Solo espero que no haya consecuencias posteriores para ninguno, porque si alguno ha podido decir algo fuera de tono, es lo mínimo después de los continuos atropellos de este sujeto, por decirle algo.
Lo peor, además de esta persecución compulsiva, ha sido la lesión de Pablo Diago, que al ser arrollado por un jugador contrario provocandole un fuerte golpe en el muslo, le han pitado personal. Espero que se recupere lo antes posible.